Perry Bamonte

Perry Bamonte: el arquitecto silencioso de The Cure

MÚSICA

El 26 de diciembre de 2025 se apagó una voz discreta pero poderosa del sonido que definió a varias generaciones. Perry Archangelo Bamonte (1960-2025), guitarrista, tecladista y uno de los pilares menos visibles de The Cure, falleció tras una breve enfermedad, dejando atrás un legado que va más allá de notas y acordes. The Cure

No hablamos de una figura necesariamente en primera línea —no estaba siempre al frente ni en la portada—, pero su contribución fue tan esencial como la de aquellos nombres que suelen acaparar los reflectores. Teddy, como le decían, fue el pegamento entre mundos, el músico que tradujo atmósferas en melodías y silencios en densidad emocional.

El músico que ayudó a dar forma al sonido

Su relación con The Cure comenzó mucho antes de subir al escenario. En 1984 entró al entorno de la banda como parte del equipo técnico, y en 1990 se convirtió oficialmente en miembro de pleno derecho. A partir de ahí, su papel fue múltiple: guitarrista, tecladista y, en momentos clave, bajista de seis cuerdas.

Participó en algunos de los álbumes más emblemáticos de la banda, incluidos Wish (1992), Wild Mood Swings (1996) y Bloodflowers (2000), así como en producciones que, aunque no siempre recibieron la atención de masas, marcaron el pulso interno del grupo.

Pero más que su técnica o versatilidad instrumental, lo que define su aportación fue su capacidad para construir puentes entre texturas y emociones. No se trataba solo de tocar —se trataba de hacer que el sonido respirara y contara.

Dos etapas, una misma esencia

Su carrera con The Cure se extendió en dos largos tramos. El primero, desde 1990 hasta 2005, fue un período intenso de giras y grabaciones. Luego dejó la banda, pero regresó en 2022, acompañando a la agrupación en la gira Shows of a Lost World, una de las más celebradas de su historia reciente.

Esa doble etapa, iniciada como asistente y consolidada como columna sonora, dice más de su impacto que cualquier titular: sin Bamonte, muchas de las texturas que asociamos con el sonido emocional de The Cure simplemente no existirían como las conocemos.

Más allá de la historia oficial

Su figura recuerda algo esencial que pocas veces se dice: las historias musicales no se sostienen únicamente con protagonistas únicos. A menudo son organismos colectivos, tejidos con muchas manos, miradas y silencios.

La elegancia discreta de Bamonte, su sensibilidad para balancear el peso de una guitarra con la ligereza de un teclado, habla de un músico que no buscaba la mirada, sino la resonancia.

Herencia y memoria sonora

En un mundo saturado de titulares rápidos, la muerte de Perry Bamonte nos invita a una pausa distinta:
a reconocer una presencia que estuvo ahí en los momentos en que el sonido se volvió paisaje emocional para millones de oyentes.

Su legado no es solo esa discografía repleta de momentos icónicos, sino un recordatorio de que algunas figuras, aun lejos de las portadas, son puertas invisibles hacia lo profundo de la música.

Un cierre no definitivo

Este texto no pretende ser una despedida solemne sino una forma de decir:
aquí está lo que su música significó, aquí está lo que su ausencia provoca, y aquí está lo que permanece.

Porque el sonido que ayudó a construir —callado, íntimo, sutil— seguirá encontrando oídos dispuestos a escuchar más allá de la superficie.


📌 Este artículo pertenece a la sección Música de Ágoragdl, donde reflexionamos sobre la influencia cultural, estética e histórica de músicos y escenas que nos atraviesan.


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